El día que en la consulta del médico escuchas la palabra «gluten» por primera vez, sabes que tu vida ha cambiado para siempre.
Las navidades pasadas fueron, un año más, mi «celianiversario», y ya van 10. Como veis, debuté en el mundo sin gluten por la puerta grande. Eran mis primeras navidades sin gluten, y también mis primeros días... En ese momento, supe que tenía dos opciones: o resignarme y lamentarme por todo lo que - yo pensaba - ya no podría comer o hacer, o centrarme en todo lo que tenía por delante por descubrir. Nuevos sabores, nuevos productos, nuevos olores, nuevas texturas, nuevas recetas. Pero también nuevas personas, nuevas compañías que llegaron con el gluten (o mejor dicho, al irse él) y también nuevas sensaciones y percepciones. Cuando voy a un restaurante y descubro a algún otro comensal comiendo «diferente», sonrío al ver que puede comer sin problema. Cuando voy al super y descubro a una persona «perdida» en la lectura del etiquetado de un alimento, empatizo con ella. Cuando se organiza algo relacionado con la comida, planteo que existen otras opciones, que por favor las tengan en cuenta.
Hay días en los que es más «fácil» ser celíaco que otros, no te voy a engañar.
Hay días en los que pensarás que no puedes hacer nada para que la situación mejore.
Pero también habrá otros en los que reirás, por qué no a carcajadas, al descubrir que ese producto que tanto añorabas ya es sin gluten.
Días en los que volverás a casa con una enorme satisfacción al ver que tus palabras han calado y hoy sí has podido disfrutar de la comida con ese grupo de gente.
Días en los que leerás el periódico, y cada vez habrá más y más noticias gluten free.
Incluso, espero que en un futuro no muy lejano, días en los que leerás blogs como el mío, y pensarás que qué lejos quedan, afortunadamente, esos días en los que la reivindicación y la divulgación eran nuestras principales metas.
Días en los que ya no habrá que luchar, porque ya lo habremos conseguido.
Por eso, hasta que llegue y porque llegue ese día, por favor, NUNCA dejes de luchar y recuerda que SIEMPRE tienes la opción de elegir cómo enfrentarte a la vida.
Feliz Día del Celíaco.
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domingo, 27 de mayo de 2018
martes, 20 de marzo de 2018
¿Te dedicas al mundo de la hostelería y restauración? ¡Esto te interesa!
El que yo os enseño hoy es de Inaempleo y se realizará durante el mes de junio en Jaca (Huesca).
👏
👏
👏 ¿Me ayudáis a compartirlo para que llegue a muchos cocineros y camareros?
(Pinchando en la imagen, se hace grande)
miércoles, 4 de octubre de 2017
Viajes (IX): Castiello de Jaca, la de las cien reliquias y el Camino de Santiago
Hola! El verano ya ha terminado pero aún nos quedan muchos fines de semana por delante y algún que otro puente para disfrutar, así que si estás pensando en irte unos días de vacaciones, ¡este post te interesa! ¿El destino? A mis queridos Pirineos...
Hoy os presento un lugar que no es muy conocido en general, pero que está muy bien situado de los principales atractivos turísticos que hay por la zona. Hoy viajamos hasta ¡Castiello de Jaca!
Castiello de Jaca es un pequeño pueblo de apenas 200 habitantes ubicado en la Comarca de la Jacetania (Huesca). Su origen se remonta a la época tardorromana, pero será en la Edad Media, en concreto en el siglo XI, cuando se cita en la documentación histórica por primera vez como propiedad del noble Pedro Cornel. Situado sobre una pequeña pendiente del río Aragón, cuenta con cuatro barrios: el Alto, el Bajo, el de la Iglesia y el de San Martín, separados por el barranco Badiello, en pleno Camino de Santiago. Cuando lo visitéis, encontraréis su zona más antigua perfectamente diferenciada, pues el barranco corta en dos el pueblo y sitúa, a un lado y en la parte más alta, el pueblo antiguo con el solar donde se construyó un castillo como vigilancia de la calzada que allí había; y al otro lado del barranco, la parte más nueva, donde está ubicado el restaurante que hoy os presento.
Os decía que está ubicado en pleno corazón del Camino de Santiago, y precisamente por ese motivo a Castiello de Jaca se le conoce como "el de las cien reliquias" debido al gran número de reliquias que desde su origen se conservan en este lugar.
Cuenta la leyenda, que un peregrino de nombre Valenciano llegó un día a Castiello de Jaca, agotado del largo viaje que llevaba ya a sus espaldas. Sin fuerzas, ni físicas ni espirituales, para continuar su peregrinar por el Camino de Santiago hasta Compostela, el pueblo decidió acogerlo y ofrecerle techo y comida hasta que se encontrara con fuerzas de reanudar su camino. Valenciano, en agradecimiento, una vez recuperado cedió a las gentes del lugar "todo cuanto llevo encima", que para sorpresa de los lugareños, no era otra cosa que infinidad de reliquias sagradas. El alcalde de Castiello decidió guardarlas todas en una bella arqueta de plata, junto al sagrario del altar mayor de la iglesia de San Miguel y bajo llave, mostrándose únicamente una vez al año: el primer domingo de julio. Con el tiempo, y gracias a estas reliquias, Castiello de Jaca se ha convertido en un punto importantísimo dentro del Camino de Santiago aragonés, donde podréis imaginar mucho mejor esta leyenda en vuestro viaje visitando su iglesia (la misma que la de la historia), su cementerio medieval, su viejo puente del Camino de Santiago, la vieja abadía, el campanario, los restos de la fortaleza, las ermitas románicas de la Virgen y San Bartolomé... además de disfrutar de otros enclaves bien cercanos y que seguro os enamorarán, como la ciudad de Jaca, el monasterio de Santa María de Iguácel, los valles de Borau y Aísa, Aratorés, el monasterio de San Adrián de Sásabe, el valle de la Garcipollera, la cueva de las Güixas en Villanúa, las estaciones de esquí... como veis, multitud de enclaves y multitud de opciones que aúnan cultura, naturaleza, deportes de aventura, historia...
Y precisamente por eso, por ser un punto perfectamente comunicado con otros enclaves, pero que ofrece calma y tranquilidad cuando el viajero lo necesita, es una de nuestras paradas favoritas cuando nos acercamos por esta zona.
En Castiello de Jaca encontraréis varias opciones, pero nosotros desde hace ya años acudimos siempre a la misma: El Mesón de Castiello de Jaca (como curiosidad, en las guías de viajes del siglo XVIII se cita un Mesón como parada de viajeros, ¿será el mismo?).
El Mesón de Castiello lo encontraréis junto a la carretera, en la parte baja del pueblo; concretamente, en la Carretera de Francia, 4. Es un edificio bastante grande que se deja ver perfectamente.
Lo primero que veréis al llegar será su fachada trasera, realizada en piedra y con multitud de colores gracias a las flores que adornan sus ventanales, y su acogedor jardín del que disfrutar cuando hace buen tiempo (en verano, incluso cuentan con servicio de coctelería en él).
Fachada trasera en piedra de El Mesón de Castiello
Jardín, en su parte trasera, en pleno Camino de Santiago
Dejamos el coche en la misma puerta del Mesón (tienen varias plazas de aparcamiento) y nos topamos con su fachada delantera, ya resguardada de la carretera principal y con un llamativo color blanco. Tras cruzar la puerta, os encontráreis con dos opciones: una escalera os conducirá a las habitaciones, y las dependencias a vuestra izquierda os llevarán directamente a la zona de bar y restaurante. Nosotros hemos probado las dos opciones, y siempre hemos estado muy a gusto.
Fachada principal de El Mesón. En invierno, todo está cubierto de nieve
Si tuviera que destacar algo de las habitaciones, sin duda me quedo con las imprensionantes vistas que uno puede disfrutar cada mañana desde la ventana. ¡Difícil no tener buenas vistas en este privilegiado enclave!
En cuanto al restaurante, podéis comer en él aunque no estéis alojados. En mi caso, cuando me he alojado, opté por desayunar y cenar también allí, y tengo que decir que de lujo. Mi desayuno no era tan diferente al resto de las mesas que allí había, con embutidos, tostadas, zumo... y en cuanto a las cenas, siempre recordaré que aquí fue donde probé ¡los primeros macarrones de arroz sin gluten! Alucinando me quedé. ¡Menuda cena rica! Aún recuerdo que la cocinera me enseñó el paquete para que tomara nota y poder buscarlos en Huesca...!!! Después de desayunar, ¡a conocer la zona! Y para ello, recuerdo que en cocina me prepararon un kit de comida sin gluten "por si te entra el hambre y no encuentras nada". Os podéis imaginar que aquí, ya una muere de amor.
De esto ya hace años, así que os tenéis que imaginar cuando apenas conoces una o dos marcas de pasta sin gluten, y en un pequeño pueblecito en medio de las montañas te ofrecen un ENORME plato de pasta sin gluten que no conoces.
Volviendo al restaurante, como os digo, podéis comer en él sin estar hospedados. En la carta os ofrecen algunos platos donde elegir y siempre según los productos de temporada y la cocina de la zona. Esto quiere decir que nada de pizzas o sushi o cosas así: aquí os ofertarán buenas verduras y legumbres, y cómo no, buenas carnes a la brasa. Preguntad por las opciones sin gluten y la camarera os explicará qué podéis comer, aunque recuerdo que casi todo. ¡Ah! Y ya que Jaca está muy cerca, os sacarán el pan sin gluten de la panadería Sayón (de Jaca) recién tostadito.
El comedor está situado en su planta baja, es muy acogedor ya que es como un gran comedor en tu casa del pueblo, con sus ventanas de madera que por cierto, mires donde mires, las vistas son grandes montañas y verdes paisajes (a no ser que vayas en invierno, que entonces disfrutarás de la nieve). Hasta la vajilla nos gusta, ya que nos recuerda a los platos de la cocina de siempre, de esos pucheros y esas brasas con que reponer fuerzas después de haber visitado ermitas románicas y haber llenado los pulmones con el aire de la sierra.
Interior del restaurante: cada ventana parece un cuadro, mires por donde mires hay color y Naturaleza
Pan sin gluten de la Panadería Sayón, situada en Jaca
El comedor está situado en su planta baja, es muy acogedor ya que es como un gran comedor en tu casa del pueblo, con sus ventanas de madera que por cierto, mires donde mires, las vistas son grandes montañas y verdes paisajes (a no ser que vayas en invierno, que entonces disfrutarás de la nieve). Hasta la vajilla nos gusta, ya que nos recuerda a los platos de la cocina de siempre, de esos pucheros y esas brasas con que reponer fuerzas después de haber visitado ermitas románicas y haber llenado los pulmones con el aire de la sierra.
Ensalada a base de lechuga, manzana, espárragos, pimientos del piquillo, huevo duro, salmón... todo regado con salsa de mostaza
Lo siento, ¡la carne a la brasa, con su pimiento y sus patatas fritas, no llegó a la foto!
¿Qué más os podría contar? Que si os acercáis hasta aquí, vengáis con la batería de vuestra cámara de fotos bien cargada, con un jersey o dos (¡que estamos en plena montaña!) y con unas enormes ganas de descubrir este trocito de mi tierra. No traigáis nada más, que el resto, os estará aquí esperando.
Si te apetece descubrirlo, ahí van los datos:
Mesón Castiello de Jaca
Carretera de Francia 4, CP: 22710 Castiello de Jaca, Huesca
Teléfono: 974 35 00 45
Aquí tienes su página web y aquí su Facebook.
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miércoles, 26 de abril de 2017
Historia de un bombón: echando la vista atrás
Hace ya 10 años que el gluten desapareció de mi vida para siempre, y desde esa fecha, tanto dentro como fuera de casa toda mi alimentación se basa en una dieta libre de gluten. A lo largo de este tiempo, han sido muchas las veces que diferentes personas me han hecho la misma pregunta: "¿y no echas de menos ninguna comida "de antes", cuando comías gluten?". La respuesta siempre es la misma: no.
Siempre que pienso en algún alimento "glutenero" de los que comía antes, me doy cuenta de que ese alimento lo recuerdo no por el alimento en sí, si no por el momento o las circunstancias que lleva unido a él; por ejemplo: las tostadas de pan que me comía en el pueblo en verano, los dulces que nos compraba mi abuela, la mona de Pascua que significaba además que mi cumpleaños estaba cerca... todos estos alimentos los recuerdo asociados a algo o a alguien, por lo que realmente no echo de menos su sabor, si no que este alimento se ha convertido en un recuerdo más, al igual que podría ser la primera vez que pisas la playa o ves un amanecer. Sin embargo, quizás debido a todos estos años que llevo ya comiendo sin gluten, sí recuerdo los primeros productos que comí sin gluten estando ya diagnosticada de celíaca, como aquellas galletas tipo cookies con chocolate de las que os he hablado alguna vez (mi primer producto procesado sin gluten!) y que recuerdo perfectamente quién me las compró, cuándo, dónde me las dio y hasta en qué momento del día las probé: fue mi madre una tarde de invierno que hasta ya era de noche, que regresó a casa con el paquete y me lo dio en el salón de casa mientras me explicaba que no me agobiara por la comida porque había "de todo sin gluten", y que ella conocía a alguien más que también lo era "y comía de todo" (¡hace 10 años!).
Y otro de los momentos que también recuerdo, fueron mis primeros "bombones" sin gluten.
Los que me conocen saben que soy una amante del chocolate: me encanta el chocolate negro, cuanto más amargo mejor, y mi helado preferido es el de chocolate con trozos de chocolate (efectivamente, no me gusta el chocolate blanco). Los que llevéis más tiempo comiendo sin gluten podréis recordar lo difícil que era entonces encontrar algún dulce lo primero sin gluten, lo segundo que no tuvieras que empeñar un riñón para pagarlo, y por último que lo pudieras comprar en tu ciudad.
Recuerdo que durante muchísimo tiempo tenía que cruzarme literalmente la ciudad en la que vivía para ir a comprar a una pequeña herboristería mi comida: pan, pasta, algunas galletas... Y recuerdo que aunque sí encontraba tabletas de chocolate, nunca daba con bombones sin gluten en mi ciudad... ¡los que seáis amantes del chocolate me entenderéis perfectamente!
Pero estaba feliz, porque al menos tenía tabletas de chocolate y todos sabemos que una tableta (por lo general) suele durar más tiempo que una caja de bombones!! Sin embargo, echaba de menos comerme un bombón, o mejor dicho, esa experiencia que encierra un bombón: elegir la caja en la tienda, abrirla y descubrir bombones de diferentes tamaños, formas y a veces hasta colores, pensar un rato largo cuál de todos vas a probar primero para terminar eligiendo siempre el mismo...
Por eso, recuerdo que me puse especialmente contenta cuando un día mis padres aparecieron con una pequeña cajita amarilla y medio transparente (es curioso, no recuerdo la marca pero sí perfectamente cómo era la caja) que tenía lenguas de gato sin gluten....!!! ¡Eso es casi un bombón! Podéis imaginar mi cara...
Y recuerdo también que, aunque en este caso todas las lenguas de gato eran iguales, me gustaba abrir la caja y seguir el mismo ritual: abrirla cuidadosamente, mirarlas un rato pensando cuál elegir y finalmente llevarme una a la boca guardando el resto para otro día. Saborear la lengua que había elegido y pensar en lo mucho que me gusta el chocolate... ¡Me sabían a gloria! Y por supuesto, solo me lo comía en ocasiones especiales, nada de todos los días, porque esas lenguas de gato eran "mis bombones" y estos se reservan solo, como todos sabemos, para momentos especiales.
Con el tiempo, aquellas lenguas de gato dejaron de verse en las tiendas de mi ciudad (imagino además que serían bastante caras, como todo lo sin gluten entonces) al tiempo que poco a poco la oferta de comida apta fue creciendo.
Hoy, raro es el super al que entramos y no podemos encontrar al menos una caja de bombones variados etiquetados "sin gluten". Confieso que los he comprado y los he comido, siguiendo siempre mi mismo ritual para los bombones, pero también tengo que confesar que ninguno me ha sabido tan rico como aquellas lenguas de gato que comía hace 10 años: eran pequeñas y tenían un dibujo de un gatito en un lateral, eran todas iguales y sabía que al abrir la caja los sabores no habrían variado, pero qué queréis que os diga, fueron mis primeros bombones sin gluten y, al igual que me pasa con los recuerdos de la comida glutanera, estos ya han pasado a formar parte del cajón de experiencias gastronómicas a recordar.
Desde entonces, y como os decía, hace ya 10 años, no he vuelto a encontrar estas lenguas de gato. Celebro que si bajo al super del barrio pueda comprar bombones sin gluten y cada vez más variados (como ocurre con otros de nuestros productos) pero creo que inconscientemente seguiré buscando mis lenguas de gato por todas las tiendas que visite: mis primeros bombones como yo las llamo.
Como decía aquel rey en esa obra de teatro...
"Una lengua de gato, una lengua de gato...
¡Mi reino por una lengua de gato!"
¿Y en tu caso, qué alimento sin gluten tiene también una historia especial?
¿Me la cuentas?
martes, 6 de diciembre de 2016
Para esta Navidad, mi deseo es...
Hola! Las Navidades están a la vuelta de la esquina y, nos gusten en mayor o menor medida, todos hemos de pasar por ellas. Para muchos significan días de celebración familiar, entre amigos, de regalos y serpentinas; para otros serán días más espirituales, para otros más comerciales, para casi todos significan vacaciones y comilonas, pero para otros tantos serán también, en cierta manera, motivo de agobio. Y sí, estoy hablando de los celíacos, aunque perfectamente podrían extenderse las líneas que quiero compartir con vosotros a continuación a cualquier alergia o intolerancia alimentaria. Hoy, si me lo permitís, querría compartir con vosotros una pequeña reflexión.
Como ya he comentado en alguna ocasión, a mí me diagnosticaron la celiaquía a pocos días de Navidad. Recuerdo perfectamente cómo - literalmente - de la noche a la mañana todos mis productos hubieron de cambiar radicalmente. ¿Podré comer turrones? ¿Y polvorones? ¿El gluten está en todo, también en los productos navideños? ¿Existirán opciones sin gluten? ¿Qué hacen los demás celíacos? Recuerdo también cómo, a pesar del cuidado que intenté tener en TODO, no pude evitar hacerme estas preguntas al tiempo que me comía un maravilloso higo seco... sí, sí, de esos higos que tienen una contundente capa blanca por encima que, caí al segundo de tragármelo, es harina. Pero eso es otra historia.
Ya estamos casi a mitad de diciembre y ya empiezan a asomar tímidamente las primeras felicitaciones navideñas. Seguro que os ha llegado ya al Whatsapp o al Facebook alguna felicitación llena de buenos deseos para el nuevo año y muchos regalos para terminar éste, salpicados de cenas y comilonas. Casi todas se repiten: alegría, felicidad, amor, amistad, prosperidad... y pienso yo, ¿y empatía? ¿Por qué no nos deseamos EMPATÍA a raudales, ahora que vamos a compartir tantas cenas y comilonas juntos? Resulta curioso descubrir cómo, en una sociedad en la que nos persiguen los carteles ofertando cursos de coaching y habilidades sociales en cada esquina y farola, muy poca gente practica algo tan básico y necesario para vivir en sociedad como es la empatía.
Al poco tiempo de ser diagnosticada, me crucé en mi vida con una persona que, explicándole mi situación, hizo un ejercicio enorme de "empatía" cuando dijo que yo no necesitaba comida especial o diferente, lo que necesitaba era un psicólogo y tomarme las cosas con más calma. Preciosas palabras que estuvieron acompañadas de una cara de incredulidad y "esta tía está majara" aún más preciosa. Momento imborrable en el que te topas con la realidad de frente y, ¡ah, amiga! Descubres que todos no son igual de abiertos y empáticos cuando les hablas de tu situación. Cosas de la vida, varios años después volví a cruzarme con esa persona (desde aquel precioso intercambio de opiniones médicas por su parte no habíamos vuelto a coincidir), y lo primero que hizo fue pedirme perdón. Perdón porque por una situación familiar cercana, había descubierto realmente qué era la celiaquía. Perdón por haber dudado de mi palabra cuando le decía que no me encontraba bien. Perdón por haber pensado que realmente estaba "tarumba" y no tenía nada que ver con mi pan de cada día. Perdón por haberme mandado al psicólogo tan a la ligera... y sobre todo, perdón por haberme oído, pero no haberme escuchado.
De los celíacos se ha dicho de todo: que somos unos exagerados, que somos muy "tiquismiquis", o directamente que somos muy radicales, pero también que somos algo así como superhéroes cuando en un plis plas preparamos comida apta en cocinas ajenas, que sabemos escuchar porque entendemos lo que es explicar algo y que pasen de ti, que no somos personas normales (como aquel artículo de prensa) porque siempre lidiamos con lo nuestro con una super sonrisa en la cara y paciencia a raudales en los bolsillos. Y yo querría añadir algo más: que somos empáticos, MUY empáticos me atrevería a decir, porque en nuestro día a día, desde que compramos el pan hasta que vamos a comer fuera, tenemos que estar atentos y tomar las riendas de nuestra situación.
Navidades, la época de las vacaciones. De los reencuentros familiares. De las reuniones todos juntos. De las cenas y las comilonas. De mesas abarrotadas de comida y gente a partes iguales. De alguna sonrisa seguida de una explicación. De respirar aliviados cuando se han acordado de nosotros. De agobio para muchos cuando descubrimos que no. Sobre todo, para aquellos que van a celebrar sus primeras navidades sin gluten este año.
Regalos de mil formas y colores esperarán con ilusión ser abiertos, brillantes serpentinas infinitas decorarán nuestros árboles de Navidad, villancicos rallados y con voces angelicales nos martillearán la cabeza en cada tienda y centro comercial, ofertas y promociones inundarán tu buzón y cartera buscando el detalle perfecto... ¿Y, sabes qué? Lo mejor que le puedes regalar a un celíaco esta Navidad, es tu EMPATÍA: acuérdate de él cuando le invites a cenar a tu casa, recuerda que ya no es tan difícil encontrar algo apto para postre, que si quieres puedes cocinar buceando en los mil blogs de recetas sin gluten que tienes totalmente gratis en Internet, que el escuchar "esto lo he preparado para ti" te saca la más grande de las sonrisas, y que un celíaco, más allá de cenas y comilonas, también quiere disfrutar de esas vacaciones, de las reuniones familiares, de esos villancicos martilleándole la cabeza una y otra vez, y agobiándose, únicamente, por si será capaz de comerse las doce uvas a tiempo, o le entrara la risa y se quedará en la octava como la anterior Nochevieja...
Muy Feliz Navidad para todos... y que la EMPATÍA inunde vuestras Navidades.
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viernes, 10 de junio de 2016
8 años caminando juntos... De celebraciones, historias y regalos de Oriente...
Hola!!! Hoy estoy muy, muy emocionada ya que la de hoy no es una entrada más... hoy es el CUMPLEAÑOS DEL BLOG! O lo que viene siendo lo mismo, ¡el cumpleblog!
Estoy tan emocionada porque, echando la vista atrás, me he dado cuenta de que mi querido Rincón ya ha cumplido 8 AÑAZOS, 8 años que han dado para mucho. No sé por cuánto tiempo más seguirá el blog, si durará 8 años más o si no, pero desde luego, haciendo balance de todos estos años, me quedo con muchísimos momentos y recuerdos bonitos :) Y, si te quedas entre estas líneas, me gustaría compartirlos contigo, que me estás leyendo ahora.
Hace poco, en un programa de radio, me preguntaron cómo surgió mi blog, y haciendo memoria creo que nunca os lo he contado, así que, si te parece, te brindo mi mano y te invito a que me acompañes en este viaje en el tiempo... Nos remontamos 8 años atrás...
De la celiaquía se dice que, en ocasiones, es la "enfermedad silenciosa". Como ya sabes, hay gente que ha tenido síntomas desde el día que nació, otros sin embargo han sido diagnosticados de mayores, y hay quien lo es y todavía no lo sabe. En mi caso (y creo que lo recordaré siempre), recuerdo perfectamente el momento exacto en el que debuté, o lo es que lo mismo, mi cuerpo manifestó externamente que no quería más gluten, que la relación gluten - mi cuerpo se había terminado para siempre. Todavía recuerdo como si fuera ahora mismo aquella tarde en el sofá de mi casa comiéndome un delicioso pastel de hojaldre y nata, de una de las pastelerías de mi ciudad. Recuerdo su textura, su olor y su sabor (sí, sí, han pasado casi 9 años de aquello, pero es uno de esos momentos que te marcan y ya no olvidas). Y también recuerdo, perfectamente, cómo me empecé a sentir mal, mal no, FATAL, al poco rato de haberlo comido. Al mal rato por una - pensaba yo - indigestión del pastel, nata, ¡o yo qué sé! Le siguieron algunos días más en los que mis tripas "no levantaban cabeza". ¿Un virus de buena cepa, super-mega-resistente? ¿La mejor nata del mundo mundial que aún me duraba...? Algo fallaba allí, yo lo sabía, mi cuerpo lo sabía...y el médico que me diagnosticó, también. De hecho, con solo contarle los síntomas, antes de las pruebas pertinentes que todo celíaco conoce, lo tenía clarísimo: "tú eres celíaca, vamos a hacerte las pruebas que manda el protocolo para confirmar". Análisis de sangre, biopsia, examen de los síntomas...
- "Sí, efectivamente, ya sabemos qué tienes"
+ Ajám, ¿y qué es? - pregunté
- Eres celíaca - respondió tranquilamente
+ ............. (Sí, lo reconozco, no tenía NI IDEA de qué era eso), ¿Y qué hago? ¿Pastillas, medicación, qué?
- Debes eliminar el gluten de tu dieta de por vida
+ ¿Y así mejoraré?
- TE LO ASEGURO
Ahhhh!!! Bueno!!!! Pues fenomenal!!! Para mucha gente quitarse el gluten de su dieta ha sido una experiencia algo difícil, traumática me atrevería a decir, y lo entiendo perfectamente, más si tenemos en cuenta que hemos crecido en la cultura del trigo y miremos donde miremos, ahí está nuestro enemigo mortal. Pero en mi caso, quizás porque debuté "a lo grande" (madre-mía-del-amor-hermoso qué mala me puso el pastel), bien porque me imaginé que el tratamiento sería atiborrarme de pastillas de por vida, bien porque ves que pasan los días y tú cada vez estás peor, bien porque quería ESTAR y SENTIRME BIEN de una vez por todas (¡qué cierto es eso de que no se valoran las cosas hasta que se pierden!), para mí fue un ALIVIO, así, con mayúsculas, que alguien me dijera qué tenía y qué debía hacer para volver a ser YO.
Lo tenía claro, llegué a casa y A TOMAR VIENTO GLUTEN!!!!! Fuera de mi vida!!!!! Tiré todas las harinas, galletas, pan...todo! Y a empezar con todo sin! ¿Que no volvería a probar los croissants de la panadería del barrio? Pero tampoco tendría dolores horribles de estómago, ¿Que no volvería a comer pan de pueblo? Pero tampoco tendría naúseas sin motivo, ¿Que no volvería a comer...? ¿Y qué más da, en definitiva, comer trigo que maíz? ¿Comer macarrones de una marca o de otra?
Quizás tú que ahora me estás leyendo pienses que no es tan fácil llevar una dieta sin gluten, y tienes razón, pero haciendo balance seguro que te compensa: en mi caso, recuperé salud, recuperé energía (¡nunca me había sentido tan vital!), recuperé el color sonrosadito de mis mejillas... ¡recupere mi cuerpo, me recuperé TODA YO!!! Y eso no hay croissant de panadería ni pan de pueblo que lo valga.
Un día, me senté frente al ordenador, y me dije, "muy bien, como sin gluten, pero ¿cómo lo hago?". No tenía ni idea de por donde empezar! Miré, remiré y volví a mirar por Internet, libros...ufff qué pocas cosas! Tienes que darte cuenta, y los celíacos diagnosticados hace 9 años como yo lo saben, que entonces no había ni de lejos tantos blogs ni páginas web como ahora. "¿Y ahora qué?" ¡Había quitado el gluten de mi vida, ¿no iba a ser capaz de resolver ese pequeño problema? Así que una calurosa tarde del 10 de junio del 2008, después de varios días visitando tutoriales en webs y youtube, me senté y creé esa página web que a mí me hubiera gustado encontrar aquella tarde de invierno cuando me senté al ordenador recién diagnosticada...
Desde entonces, os he hablado - al menos eso he intentado - de todo un poco, lo que creía que podía ser interesante: celíacos famosos, noticias, reportajes de viajes, alguna receta, entrevistas, comercios, productos nuevos, ¡hasta chistes! Podría recordar mil y una anécdotas o momentos bonitos que esos, a diferencia del gluten, se quedan ya en mi vida para siempre.
Y todo esto ha pasado gracias a una calurosa tarde de un 10 de junio, pero sobre todo, todo esto ha pasado GRACIAS A TI, lector, que has estado al otro lado de la pantalla caminando conmigo en algún momento de estos 8 años.
Muchas veces cuando nos preguntan por la celiaquía, o nosotros mismos hablamos de ella, tenemos que escuchar frases relativas a lo "pobres" que somos por no poder comer tal pizza o tal cosa, lo "valientes" que somos porque "chica, a mí si me quitaran el pan, yo no podría", y mil y un comentarios más así, pero lo que se olvidan es que, ante todo, somos unos GUERREROS Y GUERRERAS, ya que no nos hemos resignado a mirar con cara de pena ese trozo de pan sobre la mesa resignándonos a que ya no forma parte de nuestra vida, si no que hemos sabido hacer nuestro PROPIO pan, no lloramos por los macarrones perdidos, si no que experimentamos con texturas y sabores en nuestras cocinas, no nos lamentamos por los pasteles que ya no comeremos, si no que creamos unos postres que ríete tú del cocinero de María Antonieta. En definitiva... sabemos sacar una OPORTUNIDAD de cada OBSTÁCULO, sabemos SALIR ADELANTE, sabemos LUCHAR Y SEGUIR AHÍ, porque seremos celíacos, pero también somos unos INCONFORMISTAS, y cuantas más piedras encontremos en nuestro camino, más grande levantaremos nuestro castillo.
Por eso, si has llegado hasta estas líneas, te agradezco que hayas leído hasta aquí para conocer mi historia, pero sobre todo, sobre todo, sobre todo, te invito a que la próxima vez que alguien te diga "¿y cómo lo haces para vivir sin pan?", levantes la cabeza, sonrías, y pienses en todas las cosas buenas que esta oportunidad te ha dado, porque seguro que las tienes.
En mi caso, me ha dado la oportunidad de escribir este blog y ayudar a algunas personas, conocer a otras maravillosas, y pasar grandes momentos con todos vosotros. ¿Y en tu caso?
Y como es un día tan importante para mí por el blog, y quiero compartir todo lo que eso significa con vosotros, os he preparado un SORTEO de algo muy especial.
Se trata de un PAÑUELO DE SEDA elegido con mucho cariño de entre las maravillas que vende Marta, de Dando un Paseo, y traído nada menos que de la India, como todos sus productos. Así que la afortunada ganadora no se llevará solo una prenda con mucho estilo, si no que se llevará también un pedacito de la India, y se llevará sobre todo, un trocito de cariño y alegría. Me gustaría que, si eres la afortunada y te lo llevas, cada vez que te lo pongas pienses en este post que os he escrito y, siempre, siempre, siempre, SONRÍAS.
Si quieres participar, es muy sencillo, ya sea aquí o a través de Facebook, cuéntame en un comentario algo positivo que te ha pasado desde que te diagnosticaron la celiaquía, y entre todas vuestras respuestas, elegiremos al afortunado o afortunada :)
¡ SUERTE Y GRACIAS !

domingo, 1 de mayo de 2016
"De viaje con Sifro": Bergen, la puerta a los fiordos noruegos
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| Estatua de Ludvig Holberg, Bergen (Noruega) |
Hola! Después de un breve parón, nuevo post en el blog y de la mano de mi corresponsal particular, nada menos, ¡Sifro! De nuevo te invito a que compartas sus vivencias y viajes por tierras lejanas con él, así que si te animas, prepara tus maletas y toma nota, o bien prepárate un delicioso café en la comodidad de tu sofá... ¡Pero, corre! Que nuestro avión sale ya... ¿La parada? Los fiordos noruegos.
Ahhh, ¡Noruega! Ese pedacito de la Península Escandinava que tanto y tanto nos atrae, sobre todo si os gustan las pelis de guerreros vikingos, pues se dice que en el periodo vikingo - nos remontamos, aproximadamente, hasta los siglos IX y XI - se produjo la unificación y expansión de este país. Más cercano a nuestros días, actualmente Noruega se considera uno de los países más ricos del mundo, y en el año 2014 fue catalogado como uno de los países más seguros. Pero si hay algo que es capaz de robarle protagonismo a los famosísimos vikingos en Noruega, es su impresionante Aurora Boreal, su sol de medianoche al norte del Círculo Polar Ártico creando días interminables... o, cómo no, sus fiordos, de fama mundial.
Pero, ¿estará preparada también para superar la prueba de un celíaco viajero? ¡Vamos a descubrirlo!
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| Iglesia de Santa María, Bergen (Noruega) |
En este viaje, nuestro Sifro se ha desplazado hasta Bergen, la puerta a estos impresionantes fiordos, y la segunda mayor ciudad del país. Su origen se remonta, como no podía ser menos, a la Edad Vikinga, y es famosa por las siete montañas que rodean el centro de esta bonita ciudad. Tanto si os gusta la Naturaleza, como el turismo cultural, como los festivales, Bergen os encantará: podéis visitar sus muchos museos y galerías de arte, el famoso Mercado de Pescado, o disfrutar en el Festival Internacional de Bergen (uno de los mayores eventos culturales de toda Noruega).
Las 5 claves de Bergen
1. Lo primero que tenéis que saber, es que cuenta con una de las líneas de costa más largas del mundo, por lo que allí no tendréis ningún problema en encontrar pescado fresco de alta calidad, y en casi todos los lugares; a resaltar especialmente, el bacalao del Ártico y, cómo no, su famoso salmón fresco.
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| Bergen, una de las ciudades con mayor línea de costa del mundo |
Como os adelantaba antes, uno de los lugares imprescindibles de visita obligada, es su Mercado de Pescado, o Fishmarket, un mercado donde adquirir producto fresco y en el que además te preparan platos de pescado, cangrejo, gambas... Y de los que aquí os traigo un trocito!(Pero si sois más carnívoros, no os preocupéis, es muy común encontrar también carne de caza como alce salvaje, ciervo, reno, o sobre todo, cordero).
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| ¡Del mar, a tu mesa! |
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2. El segundo punto que tienes que saber, es que, tal y como has podido ver echando un rápido vistazo a las fotos del Fishmarket, Noruega es un país caro, MUY caro, así que si quieres deleitarte con estas delicatessen, prepara también tu cartera junto a tu paladar. Puedes encontrar todo tipo de pescados con bastante facilidad, así como mariscos varios, pero a precios de lujo.
Para que te hagas una idea, que sepas que 1 korona noruega equivale a unos 1'10€, ¡ve con la cartera preparada!
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| O siempre puedes disfrutar de la ciudad perdiéndote por sus calles, seguro que encuentras rincones que te enamoran... |
3. Pero, ¿qué es este inconveniente para un celíaco, con lo acostumbrados que estamos por desgracia a tener que pagar precios desorbitados por el pan nuestro de cada día?
Si te decantas por la opción supermercado, o simplemente no quieres estar todo el día en restaurantes comiendo pescado fresco, tengo una buena noticia para ti: no tendrás casi ningún problema a la hora de encontrar productos sin gluten en los supermercados, ¡mira, mira!:
Seguro que has reconocido rápidamente a la famosísima (y omnipresente) Schär, pero si te animas a probar marcas más desconocidas en nuestro país, que sepas que puedes encontrar también cosas como éstas (pinchando en cada imagen, la puedes ver más grande):
4. Fíjate también que, como aparece en las fotos, es bastante fácil identificar los productos sin gluten, ya que a pesar de que el noruego no es precisamente fácil (a ver cómo pronuncias las barritas de la primera foto para pedírselas al dependiente...), afortunadamente SIN GLUTEN es bastante similar: GLUTENFRI.
Además, a nada que sepas desenvolverte un poquito en inglés, tampoco tendrás problema, pues a pesar de que el idioma oficial es el noruego, mucha gente tiene muy buen nivel de inglés. Pero, ¡por si acaso! Aquí te dejo una pequeña ayuda, escrita en noruego (la transcripción pertenece a la página web de Schär, y que puedes consultar aquí):
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| Callejeando por Bergen |
En bøn til kokken
Jeg lider av søliaki og er nødt til å overholde en streng glutenfri ernæring.
Derfor må jeg ikke innta føde som inneholder bare de ringeste spor/mengder av hvete, rug, byg, havre, spelt og speltkorn eller produkter som er fremstillet herav, f.eks. brøtrasp, melboller o.s.v.
Kan De utpege retter på Deres meny som passer til meg eller tilberede min rett glutenfri (f.eks. ved å unngå melholdig saus eller i en upanert, melfri tilberedning)?
De ka i stedet anvende kornsorter/-stivelse som jeg ka tåle, f.eks. majs, ris, hirse, kartoffelstivelse
eller også bokhvete.
Jeg takker mange ganger for Deres umak!
Petición al cocinero
Soy celíaco, por lo que sigo una dieta estricta basada en alimentos sin gluten.
En consecuencia, no puedo tomar ningún tipo de comida que contenga trigo, centeno, cebada, avena, escanda y escanda secada en verde (variedades de trigo), ni siquiera en cantidades pequeñas o trazas, ni ningún producto fabricado a base de estos cereales como migas de pan, picatostes etc.
Me gustaría que me dijera qué platos de la carta puedo tomar o si sería posible que cocinara para mí un plato sin gluten (p. ej. prescindiendo de salsas que contengan harina, o hecho sin empanar/sin harina.
Puede sustituirla por otro tipo de cereales/fécula como maíz, arroz, mijo, fécula de patata o
alforfón.
Le agradezco su atención y le ruego disculpe las molestias que pudiera causarle.

5. Por último, y no menos importante como se suele decir, Bergen hay que descubrirla con calma, tienes que dejar que la magia y la luz de la ciudad te envuelvan, recuerda que estás en tierra de antiguos dioses nórdicos, donde la magia está casi a la vuelta de la esquina, esperando a ser descubierta...
Donde pasado y presente conectan, lo antiguo y lo nuevo, el ayer y el hoy, el sol te da las buenas noches y la aurora boreal te deja sin palabras...
Noruega es tierra de valquirias, enanos y elfos, bestias y gigantes de fuego... mi última recomendación es que si vas tengas cuidado, pues si vas desprevenida te puede capturar y enamorar.
- Sifro, ¿cómo es Bergen?
+ PRE-CIO-SA, Teresa, PRE-CIO-SA.
- Pues yo esto tengo que contarlo...
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(*) Todas las experiencias reflejadas en este artículo, están basadas en la experiencia personal de Sifro, y corresponden a Marzo de 2.016. Como en todos los países, se recomienda informarse antes y preguntar en los restaurantes sobre opciones sin gluten. Ante la duda, no comer. Las fotografías también pertenecen a Sifro.
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