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viernes, 20 de marzo de 2015

¿La Primera Celíaca de la Historia? Bienvenidos a la Antigua Roma...

Hola! Hoy, para dar la bienvenida al fin de semana, os propongo un nuevo post del Rincón Historiador. Si el primer post de esta nueva sección trató de la intolerancia a la lactosa y su posible origen en la Prehistoria (y que si quieres volver a ojear, puedes leerlo aquí), el post de hoy como no podía ser menos trata de la intolerancia al gluten

"Macrocéfalo", "cedico", "deesosquenocomenpan", o simplemente "celia...¿qué?"... son expresiones que seguro que os suenan y que habréis tenido que oír más de una vez cuando habéis preguntado por comida sin gluten en un restaurante, habéis pedido una cerveza sin gluten en una terraza, o simplemente cuando ha salido el tema en una reunión de amigos. Si a día de hoy ya debemos hacer una campaña de divulgación en nuestro círculo más cercano para que la celiaquía deje de ser esa gran desconocida, imaginaros si en lugar de vivir en el siglo XXI, viviéramos, por ejemplo...¡en la época romana!


Para todos aquellos que piensen que la celiaquía es una intolerancia "moderna", o incluso una "moda" que siguen las famosas (de ese tema hablaremos otro día en el blog...), ahí va un descubrimiento como mínimo curioso. 
Nosotros ya la hemos bautizado como La Primera Celíaca (de momento)...

Costa de la Toscana italiana, yacimiento arqueológico de Cosa... éste que bien podría ser el escenario de una peli, se convirtió el año pasado en un yacimiento arqueológico que sacó a la luz unos restos humanos, aparentemente, igual que el resto. 
Se trataba del esqueleto de una mujer joven, de entre 18 y 20 años de edad, y de familia adinerada a juzgar por las joyas de oro que se encontraron en su tumba; pertenecía a la clase social privilegiada de la antigua Roma y fue enterrada en ese mismo lugar hace ya 2.000 años. ¡Casi nada!

Pero, tras los análisis pertinentes, se descubrió que la joven romana presentaba signos de desnutrición y osteoporosis, complicaciones como ya sabéis que bien pueden ser provocadas por una celiaquía no tratada.

Pero es que, además, los análisis de su ADN demostraron que nuestra celíaca tenía dos copias de un gen variante del sistema inmunológico asociado a la enfermedad celíaca. ¿Curioso verdad?

Y después de estudiar todas estas pistas, la antropóloga biológica Gabriele Scorrano concluyó que 


"la combinación de estos factores de riesgo y la desnutrición en alguien que podía tener acceso fácil a la alimentación hacen un diagnóstico de la enfermedad celíaca muy razonable"

Con complejas técnicas de laboratorio, la antropóloga y su equipo descubrieron que nuestra celíaca había basado su alimentación en la carne y, quizás y en mucha menor medida, en peces de agua dulce y verduras (¿sospechaba ya por tanto que "algo" en su comida le sentaba mal?). Sin embargo, la joven no evitó totalmente el gluten, ya que "si se hubiera excluido de su dieta los cereales, no habría experimentado estos problemas. Probablemente ella no entendía que tenía esta enfermedad". 



Podemos afirmar, por tanto, ¿que estamos ante la Primera Celíaca conocida de la Historia?


Esto ya pasó en la época romana, pero sin embargo como ya sabéis, la intolerancia al gluten no se descubrirá hasta finales del siglo XIX, pero ésa, ya es otra historia... 

*Fuente: aquí

miércoles, 22 de octubre de 2014

El Rincón Historiador: la intolerancia a la lactosa

Hola de nuevo a todos!!
Después de un "pequeño parón", El Rincón Sin Gluten vuelve de nuevo con las pilas cargadas, con las secciones de siempre: noticias, eventos, entrevistas...y seguirá investigando en una de vuestras secciones favoritas: Celíacos Famosos.

De momento, para ir volviendo a poner en marcha la maquinaria y dar la bienvenida al otoño, hoy os cuelgo una noticia histórica de lo más curiosa y que inaugura una nueva sección: ¡El Rincón Historiador! 


En esta nueva sección, El Rincón Sin Gluten hará de arqueólogo y nos mostrará noticias históricas curiosas relacionadas con la celiaquía, el gluten, y las intolerancias alimentarias. Y es que ya sabéis que las épocas pasadas están más presentes en nuestra vida diaria de lo que a simple vista pueda parecer... Y para dar por inaugurada la sección, ¡ahí va el primer post!

Como alguna vez se ha dicho en este blog, para El Rincón Sin Gluten los intolerantes a la lactosa son como nuestros primos hermanos, y la entrada de hoy está especialmente dedicada a ellos. Mucha gente opina que "esto de las intolerancias" es algo nuevo, algo de nuestro tiempo surgido a raíz de nuestros actuales hábitos de vida y alimentación... por lo que El Rincón Historiador se pregunta: ¿ha habido intolerancias antes? ¿Realmente la gente de, por ejemplo, la Edad Media toleraba todos los productos? ¿Habría, por así decirlo, celíacos en el Renacimiento? Y en tal caso, ¿eran conscientes de esta intolerancia? 

Hoy nos remontamos hasta... ¡la PREHISTORIA!

De todos es conocido el proceso de evolución del hombre que aprendimos en la escuela pero, ¿somos realmente conscientes de que las personas somos seres que, aunque lentamente, todavía estamos evolucionando? En concreto, y en lo que a la intolerancia a la lactosa se refiere, la capacidad para digerirla es un rasgo evolutivo ya que, a diferencia de otros mamíferos, las personas somos los únicos seres que seguimos tomando leche en la edad adulta.
Según los investigadores de la Universidad de Londres, una serie de individuos experimentaron una modificación en sus cuerpos que les permitía digerir leche en la etapa adulta, ofreciéndoles una serie de ventajas nutritivas (compensar un déficit de vitamina D, aporte extra de calorías y proteínas...) en comparación a aquellas personas que no la toleraban. Este cambio se produciría aproximadamente hace unos 7.500 años, en el momento en el que el Hombre consiguió domesticar a los animales y comenzó a consumir sus productos.

A continuación, os muestro datos relativos a las últimas investigaciones en este sentido. Se trata de un par de artículos científicos en relación a la intolerancia a la lactosa de nuestros abuelos prehistóricos; ambas publicaciones pertenecen a la página web de Historia "Terrae Antiquae" de José Luis Santos (podéis acceder a su página web pinchando aquí). Para facilitar su lectura, os copio sus ideas principales (podéis leer los artículos completos en los enlaces que os copio al final del post):

Noticia 1: Atapuerca también ayuda a desentrañar el misterio de la tolerancia a la lactosa


Según estos investigadores, "en diferentes partes del mundo y en diferentes momentos del Neolítico, una mutación genética llevó a la persistencia de la lactasa más allá de los primeros años de vida", esto es, prolongó la lactancia más allá de lo que el resto de mamíferos la mantienen. 

¿Cuándo se produjo este cambio?"Registros arqueológicos y análisis genéticos muestran una coincidencia temporal y espacial entre la aparición de esta persistencia y la domesticación de varios animales que daban leche, como cabras, ovejas o vacas".

Pero, ¿para qué seguir tomando leche?: "En el caso europeo, el más estudiado, la postura dominante para explicar que pasó es la llamada hipótesis de la asimilación del calcio. La leche es muy rica en este metal básico para el desarrollo óseo. Pero para su absorción y fijación se necesita también vitamina D [...] Su principal fuente es la acción del Sol. En el norte de Europa, con la mayor prevalencia de la mutación genética, la ausencia de radiación solar habría sido compensada por la presencia nada despreciable de esta vitamina en la leche. Pero en otras latitudes más soleadas, como España, la hipótesis de la asimilación del calcio parecería innecesaria".

¿Cómo se ha investigado la tolerancia a la lactosa?: "Investigadores suecos, británicos, franceses y españoles han vuelto a mirar a Atapuerca, en concreto al yacimiento del Portalón, en la entrada de la Cueva Mayor. Buscaron en el ADN de ocho individuos que, hace unos 3.800 años, ya se dedicaban al pastoreo, por lo que presumiblemente tenían derivados lácteos entre su dieta".

¿Y qué mostraron los resultados del análisis de ADN?: "En ninguno de ellos se encontró la variación genética que permite la persistencia de la lactasa. Según las simulaciones realizadas por los autores del trabajo, tuvo que intervenir algo más que la deriva genética y la ventaja adaptativa para que la tolerancia a la lactosa se generalizara. Y el hambre pudo ser ese algo más y hacer el trabajo de la selección natural.

¿Qué opina Thomas, uno de los autores de esta investigación?: “Aunque la mayoría de los primeros granjeros europeos no contaran con la persistencia de la lactasa, ellos aún pudieron ser capaces de consumir productos lácteos fermentados, como el yogur o el queso”.
Al fermentar, la mayor parte de la lactosa se convierte en grasas asimilables por el organismo humano. Pero, en situaciones de hambruna, al fallar las cosechas por ejemplo, aquellos humanos habrían tenido que alimentarse de derivados menos fermentados: “Esto podría haberles causado los habituales síntomas de la intolerancia a la lactosa, como la diarrea. En poblaciones sanas, la diarrea no supone una seria amenaza para la vida, pero en individuos muy desnutridos sí podría serlo. La hambruna podría haber generado episodios de una muy fuerte selección natural favoreciendo la persistencia de la lactasa”, mantiene.


Noticia 2: Los europeos fueron intolerantes a la lactosa durante 5.000 años después de descubrir la agricultura


¿A qué conclusiones han llegado?: Investigadores de la University College y el Trinity College de Dublín (Irlanda), han determinado que nuestros antepasados europeos fueron intolerantes a la lactosa durante 5.000 años después de comenzar las primeras prácticas agrícolas con la domesticación de animales, y unos 4.000 años después de que se comenzara a producir queso en Europa central. 

¿Cómo han investigado la intolerancia a la lactosa en la Prehistoria?: Para obtener estos resultados, analizaron restos de trece individuos enterrados en yacimientos arqueológicos de la Gran Llanura húngara (este emplazamiento fue elegido al ser encrucijada de las grandes transformaciones culturales que dieron forma a la Prehistoria europea). De hecho, entre los huesos analizados había restos desde el año 5.700 a.C. (Neolítico), hasta el año 800 a.C. (Edad del Hierro). 

¿Qué mostraron los resultados?: Tras estos análisis, comprobaron que en todo ese tiempo se vivieron diferentes modificaciones genéticas como la pigmentación de los humanos, a medida que pasaban de ser cazadores a agricultores, pero en cambio, no encontraron restos de tolerancia a la lactosa en esta época. 
"Esto significa que estos antepasados europeos habrían tenido animales domésticos como vacas, cabras y ovejas, pero aún no se habría desarrollado genéticamente una tolerancia para el consumo de grandes cantidades de leche procedentes de estos mamíferos", ha explicado Pinhasi, uno de los autores de este estudio. 

Los animales domésticos, y sobre todo el ganado, fueron principalmente una fuente de carne y de comercio miles de años antes de que el ADN del hombre se adaptara para consumir de manera segura la lactosa. El estudio también indica que las migraciones hacia Europa trajeron nuevas tecnologías como la domesticación de animales y la producción de queso, y pueden haber introducido los genes que hicieron a las personas tolerantes a la lactosa.